Camina como robot por la calle
esquivando gente y haciendo malabares con la cartera. Su celular no para de
sonar. Sabe que está ahí adentro pero primero tiene que esquivar un peine, el
estuche de los anteojos y un tampón para encontrarlo. Lo saca tironeando de los
auriculares y atiende como puede. La señal es pésima y el ruido de Corrientes
no la deja escuchar. Pasa por una casa de discos y cosas extrañas y entra para
poder hablar. La vendedora asoma la cabeza por encima de una revista vieja, con
voz de ultra tumba le pregunta si necesita algo y cuando Carla le responde que
solo está mirando sigue leyendo. Camina distraída para alejarse de las pocas
personas que están en el local y tropieza con un pequeño escalón en el medio
del pasillo. Cae al piso con celular y todo y el contenido de la cartera se
desparrama a su alrededor. Del teléfono sale una voz de mujer que grita con
fuerza. Carla se levanta como puede, junta sus cosas y se va contra una repisa
de libros de segunda mano. Por fin habla:
“¿Hola? Sí. Ahora sí. Recién no
te escuchaba nada. Y después me caí… Jaja, sí, como siempre. ¿Cómo andás?...
¿Yo? Como el orto. ¿Cómo voy a andar?...Sí, otra vez…Sí, yo también estoy
hinchada las pelotas ya. Odio vivir siempre en esta situación del orto. Un
estado permanente. Ni vale la pena que me sigan preguntando como estoy. La
respuesta va a ser siempre la misma…. ¿Martín te contó ya?...Y bueno, nada eso.
Me revienta que yo sabía que iba a pasar esto. ¿Viste que te dije? ¿Te acordás?
Yo sabía que iba a terminar mal. Siempre lo sé….Obvio que estoy enojada. Estoy
re caliente. Pero más caliente estoy conmigo misma…. Y porque es la misma de
siempre. Me hacen sentir como una loca de mierda, una paranoica, una
desconfiada, para después hacer alguna pelotudez y demostrarme que tenía razón.
Y aunque después termine demostrándose que no estoy loca o que bueno, sí estoy loca
pero mi locura es justificada, el daño ya está hecho. Yo ya me siento una
idiota porque a pesar de que yo sabía que iba a pasar lo que pasó decidí hacer
caso omiso a mi razón y darles el beneficio de la duda…..Sí, ya sé. Tenés
razón. Pero igual no me arrepiento de haberlo intentado, ¡eh! Mentiiiiira. Sí,
me re arrepiento. Me la quiero coser con una guja oxidada e hilo de tanza….
Bueno, perdón. No lo digo más. Igual, de lo que más me arrepiento es de que
haya resultado ser un pelotudo más del montón. De eso me recontra arrepiento….No,
no creo que él se arrepienta de eso. Ni debe saber que es un pelotudo…..Y nada.
¿Qué voy a hacer ahora? Seguir comiendo helado del pote y mirando Diario de una
Pasión hasta que el traste se me funda con el sillón y no me pueda levantar.
¿Vos me vas a venir a visitar cuando eso pase?.... ¿Cómo que no sabés?... ¡Pero
voy a necesitar ayuda! Alguien que me alcance la cuchara cuando se me caiga al
piso, que me corte las uñas de los pies, que…. ¿Qué hijos, ridícula? ¡¿No
escuchaste nada de lo que te estuve diciendo?!....Naaa. Martín para esa altura
ya va a estar casado con una modelo divina, van a vivir en un barrio cerrado
divino y van a tener tres hijos rubios también divinos....Sí, ya sé que me
avisaste. Pero bueno. Una siempre piensa “y si esta vez es distinto…”….Sí,
bueno pero no me digas así. Porque sabés qué. Si no lo intento me convierto en
ellos… Si no lo intentamos, nos volvemos ellos ¿Vos querés eso?....Bueno, sí.
Lo de mear parado está bueno….No, sabés que una vez lo pregunté y me dijeron
que eso no se puede hacer, que es mentira…. Posta. Bueno, en fin. No nos vayamos
por las ramas. Lo bueno de todo esto es que ya va a volver y cuando lo haga yo
lo voy a tener recontra superado. ¡¿Me oíste bien?!...Uy, perdón. No me di
cuenta que estaba gritando. Escupí el teléfono, jaja. Y está bueno cuando eso pasa, ¿viste? Porque
te hace super bien poder rechazarlos con tanto desprecio…..Naaa, ni ahí….Bueno,
quizás sí. Bueno, sí. Si lo tengo en frente y me meo encima pero no sé. Cruzaré
las piernas, iré corriendo al baño, lo q sea pero a él no se lo voy a demostrar.
Lo cual me da por las pelotas porque yo estaba en esta actitud super - sana de
ser sincera con mis emociones, abierta y libre de posturas… Y me ayudaron mucho
las Gotitas de Bach y la psicóloga. Sí, posta. Funcionan. Me las dio el homeópata...
Ah, ¿no te conté? Sí, empecé como hace dos semanas y la verdad que estoy mejor.
Pero bueno, como te decía, uno pone lo mejor de sí y siempre un idiota tiene q
venir y cagartelo todo…Si, bueno. Él no vino, yo lo invité. Es que el idiota
conmigo no parecía tan idiota… Sí, bueno, siempre hay alguien que está peor. ¡Pero
pará! ¿Vos de quién me hablas?... ¿Y como sabés eso vos?... ¡Macarena, dejá de
stockearle el Facebook a la gente, te lo pido por favor!... No, eso no es
hablar con fundamentos. Eso es estar enferma. Y después yo te pido consejos a
vos… No, no sé que voy a hacer. Bah, sí sé. Voy a hacer la misma estupidez que
hago siempre y después te voy a llamar para contarte, voy a hablar media hora
del tema con vos y a la semana voy a estará actuando de la misma forma idiota
de siempre…. Si, bueno. Si te responden del Moyano avísame, jajaja…Dale, vaya
no más. Hablamos. Besos.”
Carla deja el libro de segunda
mano que estaba ojeando sin prestarle atención y sale del local. No se había
dado cuenta de lo tarde que se le había hecho. Pareciera que el tiempo se suspendiese
como un fenómeno amorfo adentro de ese local. Cruza la calle y empieza a caminar
a velocidad luz hasta perderse entre el ruido, la gente y el vértigo de
Corrientes.

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