Dos amigas hablan por teléfono. Después de remover toda la porquería que les pasó durante la semana, una decide cerrar el tema y le dice a la otra:
R.B.: -Lo que quiero decir es esto: vos querías que las
cosas cambiaran y lo hicieron. Sin embargo, vos seguís siendo la misma que al
principio. ¿Se entiende? Exigís pero no das nada a cambio.-
N.L.: -Jajajaja. Sí. Es verdad. Te odio, piba. Te odio.-
R.B.: Miralo así: soy tu Pepe Grillo, la voz de tu
conciencia.-
N.L.: ¿Pero por qué no te tirás a un pozo, negra? Pero bien
hondo. Bieeeen profundo.-
R.B.: Ya estoy metida en un pozo. Un pozo ciego bien lleno
de mierda podrida.-
N.L.: Uff. ¿Y por qué es eso? ¿Qué pasó ahora?
R.B.: - No sé si es de ahora. Creo que me caí a los cuatro
años, más o menos. Cuando dejé a Sebastián, mi noviecito de salita celeste.
N.L.: -JAJAJAJAJAJAJAJAJA.-
R.B.: -No te rías. Él me acariciaba las trenzas mientras
paseábamos por el zoológico agarraditos de la mano...Fue un error dejarlo.
Nunca más conocí a un flaco que me tratara así de bien.-
Imagen: http://bit.ly/11pOM4L

Lo llamaste?... a sebastian digo, por ahi corrió tu misma suerte y estadisticamente lo mas probable es que se haya olvidado como era tratar bien a la gente,pero por ahí no. Por ahí te espera en el zoologico todavía, y vos seguis estando ahí metida en el pozo. Dejate crecer las trenzas eso es lo bueno del destino, nunca sabes en que esquina te espera
ResponderEliminarNo. No lo llamé. Seguro que ahora es un pelotud#. Prefiero quedarme con el recuerdo.
Eliminar