Estaba yo muy tranquila en el
parque trabajando en un proyecto cinematográfico (??) cuando un amigo, que no es el amigo del que les hablo siempre sino un amigo totalmente diferente (que
en realidad ni siquiera es tan amigo. Es más bien una relación amor – odio), me
hace el siguiente comentario: “Tengo algo que te puede servir para Reflexiones
de Bidet. Tengo la teoría de que los hombres que tienen el pito grande son más
seguros a la hora de encarar. Escribí sobre eso.” Bueno, en principio me
pareció una buena idea. Lo primero que analicé fue por qué mi amigo estaba
pensando tanto en pitos pero después me puse a revisar su teoría y desarrollé
un algoritmo que me permitiera determinar la relación directamente proporcional
entre las dimensiones de los miembros masculinos (es decir, los pitos) y el
grado de confianza de quienes son sus portadores (léase los hombres que llevan
dichos pitos). Todo esto me sirvió para darme cuenta de que más interesante que
hablar sobre relación pitos - confianza era hablar sobre la importancia que los
hombres les dan a los pitos y a los tamaños de los mismos.
Suena como un tema trillado pero
al parecer para ellos aún no se ha dicho la última palabra porque siguen
sacándolo a colación cada vez que tienen la oportunidad. Sinceramente es
preocupante el tiempo que los hombres pasan pensando, hablando y midiendo
pitos. A ver, dejemos algo en claro. A los únicos a los que les importa es a ustedes.
Las mujeres no queremos hablar de pitos. Ya muchas lo dijeron. Los pitos son
feos. Así que, Mengolini, dejá de pedir pitos en la tele. Ninguna mujer quiere
ver un pito por voluntad propia. Es algo que soportamos, no que elegimos. Y
hombres, por favor, no pregunten más si es mejor que el pito sea grande o chico,
fino o grueso. Ya no sabemos cómo explicárselos. NO. ESO IMPORTA UN CARAJO. A
diferencia de ustedes, las mujeres no
somos neandertales y en nuestro caso median muchas cosas a la hora de c#ger
además del diámetro de un pito. Cosas que quizás escapen a su entendimiento.
Creo que su interés en los pitos
en general se debe a una necesidad de reivindicar constantemente su sexualidad
en una sociedad que lentamente los ha convertido en las nuevas minitas. De ahí
que agarren con tanta fuerza, violencia y seguridad el control remoto y no lo sueltan más. En su mente es una suerte
de extensión peneana que convierte a su miembro, esto es, al pito, en un dispositivo
de dimensiones estelares casi infinito que traspasa la barrera del sonido.
Chicos, you wish. Sueltenlo de una vez y déjennos elegir algo para mirar en vez
de estar naufragando erráticamente por los mares del zapping. ¿Qué es esto de
poder votar y no de elegirla la programación del domingo? ¡Pero por favor!
En fin, espero que esto haya
dejado algunas cosas en claro. Básicamente lo que digo es que es imposible
conocer la relación entre el tamaño del pito y el grado de seguridad para
encarar que puede llega a tener la persona que tenga ese pito. Y si fuese
posible de conocer dicha relación no sería una mujer quién analizase ese
dilema.
Nota al pie: Usé veinte veces la
palabra pito. Las conté.
Imagen: http://bit.ly/Xg3U7q
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