miércoles, 13 de febrero de 2013

Un Nietszche para San Valentin.


"Tenemos que darnos a nosotros mismos nuestras pruebas de que estamos destinados a la independencia y al mando; (...) No quedar adherido a ninguna persona: aunque sea la más amada, - toda persona es una cárcel, y también un rincón." 

O mejor aún:

Corazón sujeto, espíritu libre.- Cuando sujetamos con dureza nuestro corazón  y lo encarcelamos, podemos dar muchas libertades a nuestro espíritu: ya lo he dicho una vez. Pero no se me cree, suponiendo que no se lo sepa ya…” 

Básicamente, es amar o vivir. Quizás suene extremista pero mirándolo a gigantescos rasgos es más o menos así. No lo digo yo. Lo dijo Nietzsche y el hecho de que sea un misógino pervertido acusado de nazismo no hace menos válido al argumento. En vísperas de este día tan especial (léase con tono sarcástico) es imposible no caer en el cliché de las reflexiones sentimentales. Uno hace un patético repaso de los años anteriores y se da cuenta de que el 75 % de sus San Valentines los pasó en absoluta, total y terminante soledad, el 20% llorando en el hombro de algún amigo víctima de un ped# melancólico y el restante 5% redescubriendo el significado de la frase “Más vale solo que mal acompañado”. Y ahí es cuando te das cuenta de que te vas a morir solo, tapado por una pila de cajas llenas de diarios viejos, etiquetas de ropa y estampillas de colección. Y lo peor es que nadie te va a encontrar porque el olor que van a largar todas las porquerías que vas a tener en el departamento va a tapar el aroma nauseabundo de tu cuerpo en proceso de putrefacción. Solo van a  saberte muerto cuando tus jugos gástricos pudran la madera vieja  del piso y le caigas de sorpresa para cenar a la vecina del piso de abajo. ¿Pero acaso no corremos todos el riesgo de terminar igual? 
A mis fieles lectores les aviso: esta no va a ser una entrada feminista. No voy a despotricar contra los hombres, las convenciones sociales opresivas ni la importancia de ser un género fuerte e independiente. Al parecer todos estos temas están muy quemados. Tampoco voy a intentar definir esa cosa que dicen que es amor y que, aunque no podemos ver ni tocar, pasamos toda nuestra vida creyendo que en algún momento nos va a pasar, y prometo reprimir todo impulso de resentimiento que quiera asomar….No, mentira. Voy a hacer todo esto y más. Es que si hay un día para dar rienda suelta al Mr. Hyde que llevamos dentro y despotricar contra la debilidad mental humana ese día es hoy. 
Llegado otro 14 de febrero en soledad  uno tiene dos opciones: salir a beber sin control y agarrar la resaca, el remanente del día de los enamorados del año pasado, o encerrarse en la habitación con el aire al mango, mirar una peli, clavarse una e ir a dormir temprano, porque al otro día se labura. En mi caso dejé de beber y se me rompió el masajeador. Por ende no puedo hacer ninguna de las dos cosas. Entonces pienso. Y también escribo, para castigo de todos. Prendo la computadora y me pongo a trabajar. Me siento cómoda. Estoy contenta. No tengo a nadie dándome vueltas alrededor, preguntándome qué me pasa, en qué pienso ni mirando por encima de mi hombro a ver si puede pispearme el Facebook y me pregunto: ¿Qué es lo que tiene de malo estar solo? Más aún, cuando estamos en compañía, ¿realmente nos sentimos acompañados o es solo otra forma de vivir la soledad? ¿Eso es compartir el tiempo espacio con alguien o estar solo con una mosca molesta zumbándote en el oído? ¿Y la moto? ¿Y Candela? Hablando en serio, ¿es el miedo a valernos por nosotros mismos, es el terror a la falta de limitaciones lo que nos obliga a ir contra nuestros instintos más básicos, que por ser humanos no dejan de funcionar como tales, y encerrarnos en una sola persona por el supuesto resto de nuestras vidas?  Parece que hoy en día pesa más la necesidad de pertenecer y ser pertenecido que el ser simplemente uno mismo. Debe ser por eso que hay tanto boludo caminando por la calle a cuarenta  grados bajo la sombra con un ramito de flores marchito en la mano. Idea: Sería todo un progreso para la raza humana que este año se regalaran cosas útiles, para variar. ¿No saben que hay inflación? Hay que ahorrar.  Todos lloran x el precio de un cartón de leche pero para comprar b#ludeces no les duele romper el chanchito.  Es que el amor no solo nos aprisiona. No solo nos roba nuestra individualidad. Sino que también nos hace bastante más idiotas. Eso y la tele son los grandes pilares sobre los que se construyó esta gran aldea global consumista. Yo, por mi parte, estoy en economía de guerra. Además me reconozco como individuo y estoy orgullosa de ejercer el libre albedrio. Y sobre todo me considero más inteligente que la media mediocre con la que tengo que convivir día a día y compartir el colectivo. Entonces, por definición, no me puedo enamorar. Es lógicamente imposible y punto. ¿Entendiste, rubia? ¡No me rompas más las pel#t@s!
Podemos decir con toda certeza entonces que el amor no es más que otra de las tantas mentiras capitalistas maquiavélicamente diseñadas por este sistema para asegurar: A) el funcionamiento de esta rueda de la economía mundial; B) la perduración de la especia humana; C) No se me ocurre nada más pero en cuanto piense en algo les aviso. ¿Capisci? Ahora no puedo evitar pensar en algo. Lo voy a tirar así, en voz alta, como quien no quiere la cosa. A ver qué les parece: ¿Qué no sea verdad lo hace menos real? ¿Y qué es mejor? ¿Vivir una mentira en compañía o una verdad en soledad?:

“Que la verdad sea más valiosa que la apariencia no es más que un prejuicio moral; es incluso la hipótesis peor demostrada que hay en el mundo.” 

Y lo que es peor:

"Lo que se hace por amor acontece siempre más allá del bien y del mal."
 
Esto también lo dijo Nietzsche.


Imagen: http://bit.ly/WJoCg2

1 comentario:

  1. No es fácil comprender el amor y menos aún comprender a Nietzsche.

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