miércoles, 9 de enero de 2013

Con conciencia en sangre.



9.30 a.m. 20 cigarrillos rubios. Dos proyectos de seres humanos y una cama. Es impresionante como las cosas cobran perspectivas a la luz del sol resacoso. Es importante, en esos momentos, evitar pensar. Se corre el peligro de sobre analizar el mundo en un intento por comprender el sentido de la vida. Nota mental: ésta no tiene sentido. Básicamente es una mierda. Sería más productivo dejar de buscarlo y dedicarme a coleccionas estampillas o chupetes usados. Entonces ella me dice:
-Somos cualquier-  y exhala humo por la nariz.
-¿De qué me estás hablando?- le pregunto sin apartar la mirada de la pantalla aunque en realidad no estoy mirando nada. O mejor dicho estoy mirando todo a la vez. No sé. Es más, probablemente ni siquiera estemos en la misma habitación y el televisor esté, en realidad, apagado. No sabría decirles.
-¿Nunca te pusiste a pensarlo? – me pregunta. Miles de veces lo hice pero siempre aparté esa idea de mi cabeza. Es fácil. Lo reprimo y mando al mismo lugar donde fueron a parar los asuntos no resueltos con mi viejo y el complejo de patito feo.- Hace mucho que le vengo dando vueltas y me tiene muy mal. Ya paso nuestro tiempo- me dice ella sin hacer caso a mis pensamientos.
-¿Qué tiempo? ¿De qué me está hablando, enferma? ¿Estás drogada?- Siempre me encantó resaltar lo obvio. Se me da muy bien.
-B#lud@, esto es cualquiera. Hoy es cualquiera. Nosotras somos cualquiera.-
-¿Y lo malo de eso es que….?- Sé qué es lo malo de eso. Entiendo que es lo que anda mal en nosotras pero, realmente, ¿les parece que es el mejor momento para hablarlo? ¡¡¡ ¿Realmente?!!!
-Rechazamos lo displacentero. Vivimos el placer instantáneo, del momento. Hoy sí. Después no sé y así vamos. Nos movemos por las pulsiones del disfrute. No es manera de vivir esta.-
- Entiendo. ¿Pero por qué no deberíamos de hacer eso? A mí me suena bastante lógico.- Sé que la respuesta a mi propia pregunta es bastante obvia. La tengo en la punta de la lengua pero no me sale.
-¡Porque no! ¡Porque la vida no es así!- me dijo como si se callera de maduro. Igual su contestación no me convenció.
-¿Y por qué no puede ser así? No es racional inculcarse a resignar lo que se siente bien en pos de aceptar lo que no queremos. Suena antinatural. No somos así. Nosotras sabemos mejor que eso. Es todo muy jodido como para que encima nos juguemos nosotros mismos en contra.-
-Esa es una forma adolescente de pensar. Irracional es no dejar las cosas ir. Eso es lo que hacemos mal. No quiero dejar de ser adolescente. Ya no lo soy y no lo voy a volver a ser. Pero tampoco quiero tener 30. Si a los 30 sigo siendo esto me muero. -, dijo. Esta mujer me deprime.
-Los treinta nos van a encontrar en pantalones de cuero y con un J&B en la mano.-
-¿O sea que vamos a aprender a tomar?-
-Eso espero.-

10.22 am. 11 cigarrillos rubios. Uno está mojado (o el problema está en mis dedos. No sé). Dos proyectos de seres humanos y una cama. El silencio no se cola entre los huecos de nuestros cuerpos inertes. Mientras me rasco una ceja con la mano que sostengo el pucho la escucho pensar en voz alta:
-El problema no es lo que hacemos. Sino que todo pase x eso y que no pase por todo lo que dejamos de hacer. Tenemos que empezar a madurar.- Madurar, ¿qué es eso? Mi vieja y mi psicóloga también usan mucho esa palabra. Llego a casa y la googleo.
-¿Me estas jodiendo? Estamos como queremos. Somos lo que queremos. Tomate un Alplax y relajate.- le digo aunque no la convenzo.
-¿Pero te diste cuenta que nuestras vidas son una serie de sucesos impulsivos de los que después nos arrepentimos solo para volver a cometerlos?-, reflexiona. “Sí”, pienso para adentro. Creo que alguna vez lo noté.
-Piba, la vida de nadie tiene sentido. Si nos ponemos a pensar la vida misma carece de propósito. Solamente estamos por estar.  ¿Querés culpar a alguien? Agarrá a tus viejos y preguntarles por qué te tuvieron. Deberían preguntar primero si uno quiere existir. Teniendo eso en mente para qué sufrir  si de una forma u otra no tiene un por qué.- Esa sí que es  forma de levantarle el ánimo. ¿Por qué no le alcanzas la 22 y listo?
-Sos muy posmoderna para mis oídos.-
-Y vos demasiado freudiana para los míos. Debe ser imposible vivir en tu cabeza.-  
-Lo q quiero decir, no me estas entendiendo, es que es hora de poneros limites. Pasamos la veintena y no tenemos nada ni vamos para ningún lado.-
-Sí. Vamos para el mismo lado q todo el mundo. Al Hades. Además, esto nos parece el mundo pero en realidad no es nada. Es el momento para no ir a ningún lado. Si no “no tenemos” nada ahora, ¿cuándo lo vamos a “no tener”? ¿Me explico?-
-Lo peor es que si….- Me encanta cuando nuestros dos mundos se cruzan.

15 pm. 3 cigarrillos rubios. 1 proyecto de ser humano insomne y una cama que no le estaría sirviendo para nada. Demasiada conciencia de golpe. Mucha información para procesar. ¿Será verdad? ¿Nuestro tiempo ya pasó? ¿Y quién dice que pasó? ¿Dónde se dice qué tiempo es de quien, para quién y cuándo es de ese quién? Y si esto no es vida, ¿dónde nos explican qué lo es? Esto se siente bastante parecido a vivir. O morir, ¿por qué no? Es indistinto. Son como dos lados de la misma cosa. Creo que eso se delimita x lo que nos gusta al paladar y por lo que no. Por la inmediatez del placer que nos da. ¿Cuando pasa tu tiempo? Supongo que cuando eso que ese tiempo te daba te deja de servir. Cuando te despertás sientiéndote moribundo, vacio y asqueado. Una nausea muy a lo Sartre. Cuando sos la segunda opción. Cuando todo eso que te encandilaba te empieza a quemar los ojos y una vez que cicatrizaron te das cuenta que nada de eso tenía brillo propio. Ahí no había sustancia. Cuando se está con el vacio. El vacio y solo eso. Eso y nada más después. Ahí es cuando hay que arrancar los cables que te unen a ese pulmotor oxidado y empezar a ahogarse por sí solo. Pero eso no implica, necesariamente, dejarse morir. Puede ser un nacer de nuevo (y sí, en todo viaje introspectivo llega el momento de los lugares comunes.) Dejar lo podrido, tomar y lo sano y buscar algo nuevo. No es abandonar lo que somos, no es obligarnos a crecer, no es conformarnos con nada. Es buscar el placer el algo nuevo y eso siempre puede ser un viaje de ida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario